Las bolsas de valores del mundo han venido experimentando en los últimos días grandes caídas en los precios de los títulos, situación que pone de presente la alta sensibilidad que hoy tienen los mercados financieros, en especial ante incertidumbres vinculadas a las economías más grandes del mundo.
El efecto inmediato que tienen estas variaciones en las economías, son pérdidas en el valor de los activos de los agentes que tienen inversiones en títulos que se tranzan en las bolsas de valores y, ante dicha situación, una recomendación importante es reafirmar el concepto de perfil de riesgo a la hora de invertir.
Los mercados financieros son altamente competitivos, competencia que se origina en dos grandes grupos de actores: las empresas que buscan colocar en el mercado acciones y bonos a los mejores precios para obtener liquidez, y los inversionistas que buscan los precios más bajos para ganar en la negociación de dichos títulos; esta lucha genera precios de equilibrio, donde la combinación entre rentabilidad y riesgo es considerada justa para las partes.
La percepción de riesgo, que es la que determina los precios de equilibrio, es altamente sensible a diversas situaciones y, éstas últimas, en algunos casos son imposibles de pronosticar. Por ello hay que conocer el riesgo implícito de cada activo.
Instrumentos de renta fija como un CDT tienen menos riesgo implícito frente a instrumentos de renta variable como una acción. En el primer caso, el emisor del título tendrá que pasar por una situación económica de colapso para no responder por la obligación, pero en el segundo, además del posible deterioro de la empresa que emite la acción, juega un papel fundamental la cotización en el mercado financiero de dicho título.
En el caso de las acciones, su precio está determinado por la suma de los flujos de caja futuros traídos a valor presente, y como el futuro es incierto, los mismos tienen un componente de incertidumbre y, por tanto, de riesgo.
Toda la incertidumbre está ligada al comportamiento de la economía, el cual es cíclico. Conocer la etapa del ciclo en la que nos encontramos resulta entonces fundamental para determinar el perfil de riesgo de un activo, pero como los datos de la economía se conocen luego de ocurridos, nuevamente los agentes financieros “se la juegan” por pronosticar la etapa del ciclo y las expectativas futuras.
En un entorno global, existen economías de países como Estados Unidos que determinan buena parte del comportamiento de los activos financieros de todo el planeta. Hoy las cifras de crecimiento de la Economía de Estados Unidos no son halagadoras, debido a la incertidumbre sobre su recuperación, y a ello se suma la baja de calificación del riesgo soberano por parte de las firmas calificadoras de riesgo, que ante la incertidumbre de acuerdo político para solventar los datos económicos negativos, decidieron disminuir un grado de calificación. Desde luego, quitar la buena nota a un actor como Estados Unidos trae consecuencias en los mercados financieros globales, porque sus bonos de deuda pública han sido por años los más apetecidos por su bajo nivel de riesgo, además de convertirse en una señal de desconfianza en la economía norteamericana en su conjunto.
Sin embargo, aún no hay señales muy fuertes que indiquen que Estados Unidos ha entrado en una recesión económica. Hay desaceleración y estancamiento, y mucho dependerá de los acuerdos políticos que mejoren su situación fiscal.
Teniendo en cuenta el perfil de riesgo de los activos, y considerando que en periodos de incertidumbre los mercados presentan volatilidad (variaciones positivas y negativas en los precios de los títulos), es importante considerar que, en el largo plazo, los periodos de caída de los mercados financieros globales históricamente tienen una menor variación que los periodos de recuperación. Por ello, en materia de inversión, el largo plazo brinda estabilidad y resultados positivos.
Comprender que el comportamiento de la economía y sus mercados es cíclico, y que dichos ciclos dependen totalmente de las expectativas, resulta clave a la hora de invertir. Los inversionistas que obtienen las mejores ganancias en el largo plazo son los que están dispuestos a apostarle a los periodos de recesión, bien sea invirtiendo durante la misma o aguantando hasta la recuperación.
Las cooperativas que incursionan en instrumentos financieros que se cotizan en bolsa, deben ser conscientes de las anteriores situaciones. Habrá algunas que por sus condiciones particulares cuentan con infraestructuras que les proporcionan personal con el conocimiento para apoyar la toma de decisiones a la hora de invertir, pero habrá otras que ante la ausencia de dicho recurso, deben preocuparse por adquirir dicho conocimiento o asesoramiento antes de invertir en marcados financieros que se tranzan en bolsa. |