El rol de la mujer en las organizaciones |
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Rafael Ortega Ryberg |
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"El estilo de liderazgo de la mujer parece estar más en línea con las demandas del entorno actual de los negocios"
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A pesar del progreso que ha tenido la participación de la mujer en el mundo laboral, su representación en roles directivos continúa siendo muy baja. Como se ha mencionado, estudios recientes señalan que a nivel global, menos de cinco por ciento de los CEOs son mujeres y que la participación femenina en Juntas Directivas es inferior al 10 por ciento. Este hecho es desafortunado, puesto que la evidencia señala que un mejor balance en la participación de la mujer permite el desarrollo de organizaciones más efectivas. |
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¿Por qué las organizaciones deben interesarse en tener un mejor balance en la participación de la mujer?
La evidencia a favor de un mejor balance entre hombres y mujeres en las organizaciones no se limita a la toma de mejores decisiones, sino que también se extiende a la presencia de un estilo de liderazgo más participativo, y por ende menos orientado a los esquemas tradicionales de comando y control. Un estilo de liderazgo participativo es fundamental para construir organizaciones más innovadoras, en las que se reconoce que en todos los niveles de contribución hay capacidad para generar ideas, construir ventajas competitivas y aportar al éxito de la estrategia del negocio. ¿Qué obstáculos se presentan para que las organizaciones puedan tener un mejor balance en la participación de la mujer? Los obstáculos que son comúnmente mencionados se refieren a la presencia de prejuicios en contra de la mujer, la resistencia que las personas pudieran llegar a tener frente al liderazgo femenino, y a las demandas que la familia impone sobre la mujer. En la práctica, esto significa que las organizaciones deben ser cuidadosas y tomar medidas para evitar que obstáculos como estos puedan llegar a impedir la construcción de este balance.
¿Existen prejuicios en contra de la mujer? Estudios conducidos tanto por economistas como sociólogos han intentando encontrar respuestas a este interrogante. En general, se ha encontrado que en promedio, los hombres cuentan con mayores salarios y son promovidos más rápidamente que las mujeres. Sin embargo, no hay que perder de vista que al tratarse de un promedio, lo que aplica al grupo no necesariamente es cierto a nivel individual. Por ejemplo, es más frecuente encontrar mujeres en posiciones de medio tiempo y en ramos tales como la educación y la enfermería, en las que tradicionalmente los salarios son relativamente menores.
Por otra parte, la evidencia indica que las mujeres son promovidas más lentamente en las organizaciones que los hombres. En particular, uno de estos estudios realizados en los Estados Unidos para el período comprendido entre 1980 y 1992, encontró que los hombres de raza blanca era el grupo con mayores probabilidades de llegar a posiciones gerenciales. En cualquier caso, necesario contar con sistemas de evaluación de desempeño que permitan medir los resultados de manera explícita y objetiva, de tal manera que tanto el nivel salarial como las promociones sean determinados con base en los méritos de las personas. ¿Existe resistencia frente al liderazgo de la mujer? La evidencia obtenida a partir de varias investigaciones señala que en general, las personas tienden a ser más resistentes frente al liderazgo femenino que ante el liderazgo masculino. Los estudios sugieren que la gente asocia tanto de manera consciente como inconsciente ciertas características a los líderes, los hombres y las mujeres, y es más retador para la mujer lograr conciliar las asociaciones que se hacen en torno a ella frente a aquellas que se hacen en torno a los líderes. En otras palabras, las características comúnmente asociadas a lo líderes, tales como la ambición, la auto confianza y la capacidad de dominar, están generalmente asociadas a los hombres.
Por el contrario, características tales como la sensibilidad, la empatía, la compasión y la colaboración son generalmente asociadas a la mujer, y no forman parte del estereotipo del líder tradicional. Como resultado, la gente en general podría ser más resistente al liderazgo femenino que al liderazgo masculino. Parece ser que incluso la percepción de las personas podría ser más negativa aún para aquellas mujeres que incorporan en su estilo de liderazgo los factores comúnmente asociados a los hombres, tales como la agresividad y la capacidad de dominar. En otras palabras, en cualquier caso las mujeres podrían encontrarse en situaciones en las podrían enfrentar resistencia a su estilo de liderazgo. En la práctica, esto significa que es puede llegar a ser particularmente retador para la mujer ejercer su influencia en grupos o equipos fuertemente dominados por hombres, razón por la que estos escenarios deberían evitarse. Desafortunadamente uno de estos escenarios que no pueden evitarse y se presentan con frecuencia son las juntas directivas. Dado que la educación y experiencia son rasgos comunes de los directores, el género puede convertirse en la diferencia obvia. Es necesario hacer lo posible porque las opiniones sean tomadas por mérito propio y fomentar la participación adecuada de todos los integrantes, evitando estereotipar. ¿Cómo afecta a la carrera profesional de la mujer las demandas impuestas por la familia? No es un secreto que con frecuencia las mujeres deciden interrumpir sus carreras o buscar posiciones de medio tiempo para poder responder a las demandas que representa el convertirse madres. En consecuencia, pueden llegar a contar con menos años de experiencia laboral que los hombres, haciendo aún que más retador retomar sus carreras posteriormente. Más aún, algunas mujeres llegan a la conclusión de que la carrera y la vida familiar son incompatibles, decidiendo sacrificar ésta última a favor de continuar progresando profesionalmente. En la medida en que las organizaciones faciliten a la mujer su rol de madre a través de diferentes mecanismos que provean una mayor flexibilidad en el trabajo, mayor será la probabilidad de que la mujer pueda permanecer y conciliar sus carreras con las responsabilidades de la familia. De todas maneras, puede afirmarse que facilitar el desarrollo de la carrera de la mujer se ha convertido en una preocupación que en general es compartida por las organizaciones.
¿Existen diferencias entre el estilo de liderazgo femenino y el estilo de liderazgo masculino? Es bastante sólida la evidencia que señala que como grupo, el estilo de liderazgo de la mujer tiende a ser más participativo, mientras que el estilo de liderazgo masculino tiende a ser más transaccional. Esto significa que la mujer tiende una mayor tendencia hacia la construcción de la confianza y el empoderamiento con sus reportes directos, factores necesarios para la existencia de culturas innovadoras. Por el contrario, los hombres tienen una mayor tendencia a ejercer un estilo de liderazgo de comando y control, el cual facilita la toma de acciones correctivas o disciplinarias. Si bien este estilo puede ser apropiado bajo ciertos contextos, el estilo de liderazgo de la mujer parece estar más en línea con las demandas del entorno actual de los negocios.
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